El Eneagrama no es un test de personalidad

Los orígenes del Eneagrama suelen presentarse como algo confuso, pero nada más lejos de la realidad: el Eneagrama es, ni más ni menos, una herramienta del Cuarto Camino de Gurdjieff.

En los últimos años, esta herramienta ha sufrido cambios drásticos, especialmente desde que se "descubrió" su capacidad para clasificar tipos de personalidad. Sin embargo, reducirlo a esa fútil tarea de clasificación y juicio es traicionar su esencia. Ya lo decía Gurdjieff: el Eneagrama es un contenedor universal donde verter las leyes que rigen el cosmos. Pero parece que hoy solo nos interesa el "yo" —o lo que llamamos "yo"—, que no es más que la personalidad, la máscara; es decir, lo que no eres.

Estamos atrapados en lo que no somos: en nuestros trajes, en nuestras corazas y en nuestro maquillaje. Nuestra acción hacia el mundo es puro teatro: Instagram, películas, poses... todo son interpretaciones, todo es falso. Todo es un "como si", pero nada "es". Lo peligroso es que, tarde o temprano, terminamos aceptando esa farsa como la única Realidad.

Eres mucho más que la imagen que proyectas. Eres más que los condicionamientos de tu infancia, más que las estrategias que usas para recibir sustento y aceptación, y más que el estatus que persigues. Como decían en El Club de la Lucha:

"No eres tu trabajo. No eres tu cuenta corriente. No eres el coche que tienes. No eres el contenido de tu cartera. No eres tus pantalones de marca... Eres la mierda cantante y danzante del mundo".

Y aunque eso suene crudo, la identificación nos atrapa tanto que creemos ser lo que poseemos y la visión que los demás nos devuelven. Pero hay una salida:

"El ser humano es una máquina que reacciona a los estímulos externos, un autómata que cree tener voluntad propia. El Cuarto Camino no es una invitación a mejorar tu vida, sino un martillazo contra el cristal de tu celda para que dejes de ser un accidente biológico y comiences, por fin, a Ser."

Zarpamos este miércoles. Iniciamos un viaje de descubrimiento a través de los Fragmentos de una enseñanza desconocida, hacia los orígenes del Eneagrama y el legado de Gurdjieff, Ouspensky, de Salzmann, Bennett, Nicoll, Ichazo, Naranjo y E.J. Gold. Un viaje hacia lo más profundo de ti para rescatar lo que se perdió ante la vorágine de "tener que ser".

El Cuarto Camino es un acoso y derribo a lo que no eres, en busca de aquello que no puede ser destruido: la Verdad de ti mismo. Las dinámicas que practicaremos son disruptivas; no desde la confrontación gratuita, sino desde un lugar mucho más fascinante. El Cuarto Camino no te promete que encontrarás la Verdad ni que "lo lograrás", pero te asegura que el camino hacia ella te devuelve la libertad de ser tú, en toda tu maravilla.

¿Zarpas con nosotros?

HOLA!, Soy el idiota que escribe esto...

Y quizás sea interesante o tal vez no, no lo sé; Ser o no ser... ese es el verdadero dilema. Este es un espacio para soltarme, un lugar donde dejo fluir mis ideas más disparatadas, donde me entrego a la procrastinación del cuerpo y al impulso mental de vomitar públicamente, para exorcizarme y, quién sabe, quizá también para exorcizar a otros. Ser humano es más complejo de lo que parece, porque hay que saber cuándo soltarse y cuándo atarse. ¿Cuándo cada cosa? Ahí radica la verdadera cuestión. A ojo de buen cubero, diría que ese es el dilema: cuándo ser mitad hijo de Dios y cuándo mitad hijo de puta...

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