Aprender a dividir la atención

Conocerse no es fácil, implica tener la capacidad de mirarse, escucharse y sentirse. Para ello hacen falta tres centros, el centro intelectual, el centro emocional y el centro corporal. Pocas veces conseguimos observarnos con los tres centros a la vez, cuando se consigue se genera una visión clara de nosotros mismos. A partir de ahí podemos decidir hacia dónde ir en nuestro desarrollo personal.

A veces creemos que hay que "concentrar" la atención, es decir, centrarla toda en un solo punto. El verdadero trabajo es aprender a dividir la atención.


¿Por qué?


Detrás de la atención va la energía y detrás de la energía va la consciencia. Cuando centramos la atención en un solo punto "somos" ese punto, ya que se genera una clara identificación, objeto y sujeto se convierten en lo mismo.


Dividir la atención nos permite llegar a encontrar un centro estable, darnos cuenta que no somos lo que observamos. Aprender a dividir la atención y observar que no somos lo observado, sino algo que permanece por encima de ello. Algo estable. El Ser.


Mucha gente confunde dividir la atención con la sobre-estimulación de los sentidos. No, dividir la atención es poder dar presencia a cada uno de los puntos atendidos sin olvidarse del centramiento en uno mismo. ¿Desde dónde viene la atención? desde uno mismo. Sin el Yo no puede haber verdadera atención, sólo alocada identificación en todas y cada una de las actividades, emociones y pensamientos que sobrevienen a lo largo del día. Por ello acabamos siendo meros accidentes del día a día. Si la jornada se porta bien con nosotros estamos bien, si no es así… la identificación hará que creamos que somos ese fracaso externo.


Aprender a encontrar un yo estable, un "estar en el centro del huracán", para reconocernos en lo que somos, no en lo que creemos ser.


Aprendamos a dividir la atención, no a desperdigarla. Aprender a dividir la atención es aprender a estar centrado.

©2020 Gerard Castelló Duran

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