Bienvenido a "La Madriguera"

Hola hermos@! Buenos días y bienvenid@ a “La Madriguera”

He de suponer que estás leyendo este texto porque te acabas de apuntar a esta movida y muy bien no sabes qué es. Totalmente comprensible, te lo voy a explicar.


Acabas de registrarte en el apartado “La madriguera” de mi web y a partir de ahora te mandaré las reflexiones sobre terapia, personalidades, artículos y vídeos que voy haciendo directamente a tu email.


No, no soy una persona a la que le guste que el contenido esté por ahí en abierto, donde lo que más ansiaría sería que hubiera un chorrón de visitas y ser “influencer”. Nada más lejos de mi realidad, creo que todo aquello que se hace “popular” pierde su espíritu. No se puede complacer a todo el mundo a no ser que sea insípido. En una escuela el contenido debe adecuarse para que lo entiendan todos los de la clase, así mismo pasa con muchos contenidos “populares”. Sencillos, fáciles, entendibles... son para todos y nada más. Obviamente esto no se aplica a La Madriguera, es un contenido muy específico que puede no interesar a todo el mundo, si el contenido no es para tí solo tienes que darte de baja libremente.


Me gusta crear contenido, me gusta divulgar e impartir mis conocimientos sobre eneagrama, tantra, cuarto camino, terapia etc...a las personas que les interese. ¡ojo al dato! “a las que les interese”. Por lo que para mi es importante ver y saber a qué personas estoy hablando, pues el objeto debe modificar mi discurso. No deben ser palabras enlatadas sino adecuarse a cada receptor y, obviamente eso no se puede hacer en auditorios ni en vídeos masivos. No quiero, ni creo que sea nada constructivo fomentar el goloseo de información. Creo que hoy en día estamos saturados de información, información de toda índole. Cada vez leemos menos libros, nos leemos resúmenes de los libros… y ya ni eso, escuchamos un vídeo de 3 minutos de un tío que se leyó ese libro y luego decimos “he leído el libro”. Estamos en una sociedad muy 7 y no me apetece seguir esa corriente. Llamadme radical, pero en esta época de la saturación de la información procuro mantener el conocimiento reposado, medido y realmente constructivo y útil. Esta es mi forma, otros lo harán de formas distintas, quizás mucho mejores, pero… es lo que hay.


No quiero asociar mi contenido a nada comercial de terceras personas, no quiero que viendo mi vídeo o leyendo mis artículos te aparezcan anuncios que te venden eso o esto otro. No quiero fomentar indirectamente el consumismo y la necesidad de gastar, tener y estar ocupado en distracciones. Así mismo tampoco me gustan las redes sociales, me parecen una verdadera pérdida de tiempo y una forma de adormecernos en lo que realmente importa. Suelo usarlas con moderación, atendiendo a los riesgos que eso conlleva. Siempre caigo en mis espasmos lujuriosos y me veo devorando contenido que no me hace más sabio ni más feliz, así que alterno con periodos de abstinencia para doblegar este bien entramado plan de hacernos ovejas por pastores que no conocemos.


Hemos perdido la capacidad de tener opinión propia. Algún lumbreras dirá ¡una mierda!. Pero desengañémonos en relación a eso de que somos libres para opinar y que tenemos un espíritu crítico realmente objetivo. Repásate las 11 máximas de Goebbels (pon atención al punto 5), un ideólogo de la propaganda nazi que tan bien funcionó. ¿Dista mucho de las técnicas usadas ahora? No, es el padre de la publicidad moderna, aplicada a la política, al comercio y a la venta de cualquier “producto”. Es lo que hay, es así, punto.


Aún así no soy un conspiranoico, ni un terraplanista, ni hippy, ni snob, ni siquiera un reformador hortodoxo. Si pudiera definir de alguna forma mi trabajo o la manera que tengo de aplicarlo sería que doy importancia a la utilidad, dependiendo de lo útil que sea algo le doy valor, así pues, hay cosas que pueden ser útiles para algunas personas y para otras no, por lo que hay que cotejar cada vez que cosas pueden ser útiles y que cosas hay que descartar. Por ello es un trabajo marcadamente individualizado, no pretendo aplicar ningún remedio hasta que no sepa cuál es la dolencia. No hay “una forma de ser feliz” sino muchas, me atrevería a decir que para cada persona es un concepto distinto. No pretendo aplicar mi forma de ser feliz a los demás sino que cada uno encuentre su mejor manera de vivir y ser responsable consigo mismo.


El humano que se cree libre nunca va a poder salir de su prisión. ¿Recuerdas la alegoría de la caverna de Platón?


No creo que haya cambios significativos en nosotros que tengan que ver íntegramente con el engullimiento de información, es más, los cambios profundos en uno mismo no tienen que ver ni siquiera con leerse un libro, sino con tomar conciencia de uno mismo, sopesarse, medirse y tomarse en cuenta, en lo que uno es y en lo que uno siente. Por ello, a veces la información excesiva genera un ruido suficiente como para no dejarnos escuchar lo que verdaderamente vale la pena escuchar.


¿Por qué pasa eso?


Porque no hay suficiente autoridad sobre nosotros mismos. Seguimos siendo niños en busca de papás que nos aconsejen y nos digan lo que tenemos o no que hacer, seguimos en ese estado de sumisión hacia lo que parece más “inteligente” sin para ello tener nosotros criterio propio. O bien renunciamos a ellos rebeldes y tercos o bien queremos hacer precisamente lo contrario. No importa, siguen siendo el eje. Seguimos adorando dioses, dinero, poder, sexo… como creyendo ilusoriamente que esos conceptos saben más. No podemos sopesar conceptos básicos y aceptarlos o apartarlos dependiendo de nuestro análisis sino que buscamos de forma inconsciente la manera de volver a ser niños. Ya lo decía Lacan que el ser humano busca volver al útero, ese espacio de tranquilidad y supuesta estabilidad donde no hay nada que dependa de uno mismo. Te tengo una mala noticia… Ya no tienes el tamaño adecuado para volver al útero de tu madre.


Muchos de nosotros trabajamos para un día “descansar” y no nos damos cuenta que eso nunca sucede pues enlazamos cosas que hacer para estar bien, con más cosas que hacer para estar bien, y así la vida se va agotando. Me encanta la idea de que esta vida es como un camino. Cada uno lo recorre a su modo, unos con prisa, sin mirar el paisaje, otros con pereza, otros con miedo etc. Supongo que en esto el eneagrama tiene algo que decir, recorremos el camino como somos. A veces es difícil saber cómo diablos estamos recorriendo el camino y para ello está también “La Madriguera” como esa parte del camino para parar y reflexionar sobre nuestra forma de caminar, de llevar el peso de la mochila. ¿Quizás demasiadas cosas? ¿quizás demasiado pocas? Quizás sea el momento de aligerar o de tomar perspectiva, ver si la ruta es la adecuada o no, reponer fuerzas, entablar conversación nutritiva con otros caminantes, quizás alguno ha recorrido tal o cual ruta que quieres recorrer y puede darte algunos consejos, quizás te aconsejen para que no te salgan ampollas en los pies, o sobre cómo llevar la mochila sin que te duelan los hombros, o cómo mantenerse hidratado. Sí, somos como tortugas, llevamos nuestra casa a cuestas. No hay casa donde ir sino que debemos aprender a ser nómadas y a vivir de forma itinerante... nada perdura, ni siquiera nosotros, todo va y viene, nosotros también. Esa es nuestra casa, nuestro “hogar” es impermanente. En la fábula de la tortuga y la liebre, nos hace falta constancia, disciplina, reflexión, voluntad y capacidad de sacrificio, le dejamos a la liebre la sobreexcitación que, sin llegar tampoco a meta morirá de un infarto más pronto que la tortuga.


Como decía Machado “Caminante no hay camino se hace camino al andar” así es nuestra vida, un camino constante por el que hay que transcurrir. ¿Cómo transcurres tu camino? Quizás sea eso, aprender a ser un caminante.


¿Qué le hace falta a un caminante?


Aquí me voy a poner yóguico y recordando a mi maestro de trabajos corporales te diré que lo que hace falta para transcurrir tu camino no es fuerza. Hoy en día, que estamos inmersos en el “power” y que de alguna forma admiramos ese concepto, la excitación y hacer las cosas por “energía” y testosterona, creo que esos conceptos tan encumbrados no son muy válidos para recorrer tu camino. El power da tensión y la mayoría de personas hacemos las cosas por tensión, trabajar, vivir y follar...todo con tensión y de ahí al estrés ¿quién no ha tenido estrés hoy en día? Pues ala, otro café y a seguir tensionado. Sin embargo creo que hoy más que nunca hace falta cultivar otros “poderes” como serían la resistencia y la flexibilidad. Hablo ampliamente de todos esos conceptos en “La Madriguera” y ayudo a que ello sea posible, pues estos conceptos sí pueden ayudarnos a tomar decisiones a encontrar la paz y a recorrer nuestro camino de forma que podamos caminar y disfrutar del paisaje.


Voy a comentarte algo que muchas veces pasamos por alto, que es nuestro tab. No tocamos ese tema porque es “el tema”, tratamos de fantasear con él o simplemente ignorarlo o repudiarlo… hablo de la muerte. Sí, la muerte es muchas veces la gran incomprendida en nuestra vida, no podemos modificarla, no podemos seducirla, está ahí, pendiente de nosotros, no sabemos cuando vendrá y no sabemos cómo gestionarla. Pero algo está claro, la muerte vendrá, es decir, todos vamos a morir, tú vas a morir. Esa sola idea puede generarnos muchos planteamientos negativos pero también tiene muchos otros positivos que vale la pena trabajar. Muerte y vida van de la mano de forma misteriosa, nos hace adultos sobre todo la buena gestión de “esa” realidad. Y nos hace gestionarnos en muchas emociones difíciles que precisan de atención para madurarlas y aceptarlas de la forma correcta. El “voy a morir” tiene un significado marcadamente solitario, yo voy a gestionar mi muerte, nadie más muere por mi. Quizás sea la culminación de un buen trabajo en vida, tener una buena muerte. Para tomarla y sostenerla con dignidad hace falta resolver cosas de nuestra vida. No es cuestión de pensar en ella, no es cuestión de repudiarla, es cuestión de dignificarla. En “La Madriguera” aunque de forma a veces indirecta, trabajamos la muerte.


Esto pues, es un entrenamiento, un planteamiento multidisciplinar donde los tres centros (mental, emocional y corporal) obtengan lo que necesitan para funcionar de forma armoniosa y eficiente.


Yo utilizo diferentes técnicas para ello, cada maestrillo con su librillo obviamente, ya sabrás que tengo ciertos conocimientos de eneagrama, tantra, yoga, cuarto camino, rebirthing etc… no digo que las herramientas sean importantes, no, lo importante es saber usarlas. ¿De qué te puede servir una super herramienta tope compleja si luego a la hora de manejarla necesitas un super manual? No nos encariñemos con las herramientas, no son importantes aunque parezca lo contrario. No somos nuestras herramientas. Nos tienen que servir, si no sirven... tíralas. Eso a veces no es tan fácil porque nos identificamos con las herramientas, nos identificamos con lo que sabemos aunque lo que sepamos no nos sirva una mierda para ser y sentirnos mejor. Así que no hago mucho incapié en eso, no es importante. Hay que soltar los padres, los conceptos y ¡al curro de verdad!


Hay que equivocarse, aprender a “errar el tiro” eso es lo que nos hace aprender a usar las herramientas. Yo me he equivocado muchas veces en mi vida, infinidad de veces.


Hay trabajos corporales, hay gestión emocional y discernimiento mental.


No pretendo en ningún momento que aceptes mis conceptos como axiomas, algo “que es verdad”. Todo lo contrario, pretendo que los sopeses en ti mismo, que disciernas y tomes tus propias decisiones.


Ser adulto.


Pues sí, la forma de caminar nuestro camino nos dará la clave para ser adultos.


“La Madriguera” es un buen lugar para ti si buscas ser adulto, aprender a gestionarte, tomar tus propias decisiones, hacerte responsable de ti mismo y caminar un camino que aunque pueda ser en compañía es marcadamente solitario.


No, mi trabajo no es altruista, claro que no, pero sí, este espacio es gratuito, los mails y vídeos de cada semana son absolutamente gratuitos y lo que pretendo con ello es crear este espacio slow de reflexión y conciencia, de trabajo. La Madriguera. Luego, si te interesa profundizar en tu trabajo, conmigo, podemos hacer terapia individual, de pareja o apuntarte a los cursos y talleres que te iré anunciando.


Así que, entra, comparte, toquetea y dialoga, este material está aquí sólo para las personas que se han registrado a mi página. No tengo ninguna intención de abrir este contenido a youtube donde se pueda fisgonear sin reparos, no pretendo llegar a ese target sino a que encuentres un espacio adecuado de honestidad y relajación, como una pequeña comunidad alrededor de mi trabajo donde encuentres algo más pautado y estructurado. A veces quizás puedas sentir que es material complejo, que quizás cuesta de entender, estamos quizás demasiado acostumbrados a material de digestión rápida y aquí pretendemos hacer una digestión lenta y que se ponga en un buen lugar.


En el mundo del fast food, prisas y estrés, te propongo slow food reflexión, paz y constancia.


Bienvenido, lee, escucha, escribe y divaga, estás en tu alto del camino para reponer fuerzas y beber un poco de agua conversando sobre el viaje.


Seamos esas tortugas que caminan y gestionan. Deseo que las cosas que comparta contigo en “la Madriguera” sean el avituallamiento que necesitas para seguir tu largo camino de forma más sabia, alegre y próspera.



©2020 Gerard Castelló Duran

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