Contacto y retirada en el amor

El amor no es natural, no es "aquello que sucede", el amor implica un esfuerzo intencionado hacia él. Requiere de un compromiso. Amar es abrir el corazón y... rendición momento a momento, cuando nos sentimos heridos. Las relaciones no son estáticas, sino que están en constante movimiento, son una danza cíclica y espontánea que, al igual que las olas del mar, pueden ser parecidas pero nunca iguales. A veces, en nuestras etapas de relación, entramos en olas no apetecibles, olas que nos invitan al silencio, al aletargamiento, a la introspección y al aislamiento. Esas etapas suelen producir fricción dentro de la pareja, ya que la necesidad de compartir se vuelve exigencia o callada resignación, que en nada tienen que ver con la Comunión Íntima. Tanto si tu pareja tiene una marcada energía masculina o femenina, a veces puede sentir la necesidad de "encerrarse en su cueva". Cuando nuestra pareja está en esos momentos, es bueno procurar darle espacio y tiempo.


Es importante comprender ciertas diferencias que pueden llevar a que estos momentos se conviertan en crecimiento o en conflicto neurótico.


El que está en la etapa "cueva" debe observarse detenidamente y procurar saber qué ocurre en su interior en esos momentos, procurar saber si las causas de ese aislamiento son fruto de la necesidad de reflexión e introspección, o un "out" causado por emociones negativas que le han sobrecogido sin darse cuenta. Es difícil a veces encontrar esa diferencia, pero es terriblemente importante poder hacerlo, pues determina el enfoque de ti mismo y por consiguiente el resultado.


A veces una emoción negativa ha cruzado ante nosotros y, casi sin saberlo, hemos entrado en el resentimiento, es decir, nos ha vuelto a doler algo oculto que quizás ni recordamos. Cuando entramos en esos estados es bueno dejarse llevar por la ola, es bueno dejarse arrastrar al fondo, pero siempre tratando de observarnos. Cuando estamos muy inmersos en dejar de estar en ese estado, estamos tan identificados con él, que difícilmente lograremos observar el estado en si mismo. Para observarnos debemos soltar la valoración que tenemos de nuestros estados y simplemente observarlos sin juicio.


Uno de mis maestro decía "observa y bucea más hondo". Trata de encontrar la raíz profunda de ese estado y no simplemente una razón lógica (esa razón lógica a veces no suele llegar nunca). Esfuérzate por tratar de sentir la razón emocional, sabiendo que esta razón emocional muchas veces no tiene la lógica que le gustaría a la mente. La razón emocional puede hablarnos de cosas que nos pueden parecer absurdas, fuera de lugar y un verdadero retroceso en nuestro crecimiento personal. ¡Nada más lejos de la realidad! Aprender a respetar los motivos del corazón es un trabajo que implica rendición. Aprender a rendirse a uno mismo, no luchar por ser "alguien" sino luchar por verse, simple y llanamente verse.


Verse y comprenderse en la realidad profunda nos lleva a la rendición, aunque ese paso sea complicado, pues verse implica muchas veces dolor y el dolor es algo que apenas podemos aceptar en nosotros. Nuestra pareja nos puede ayudar en este proceso... ¿Cómo? Haciendo de "Yo Observante" es decir, ser capaz de expresarte con ella como si le hablaras a tu alma, como si te hablaras a ti mismo. Eso, claro está, implica que tu pareja acepte ser canalizadora de esa emoción negativa y abrirse a esta maravillosa experiencia. Digo maravillosa porque suelen ser unos momentos enormemente enriquecedores, ya que el "mostrarnos" en toda nuestra profundidad, liberándonos de nosotros mismos, implica "quedarse al descubierto" y dejar que nos vean en toda nuestra "miseria". Esa visión suele ser sublime pues, cuando nosotros nos sentimos incapaces de mantener el "estatus" de lo que deberíamos ser, nuestra pareja puede ver aquello que verdaderamente somos y, muy al contrario de lo que nos puede parecer, esa versión, suele ser de enorme belleza. Pues en ese momento tu pareja puede verte a ti y eso, para alguien que siente amor, es algo a lo que vale la pena abrirse.


Recuerda, nunca sin amor. Ve al corazón y desde ahí libérate.

©2020 Gerard Castelló Duran

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