El eneagrama en la sociedad

Todo empieza con un acto sexual, algunos podrían decir que por un acto de amor, pero podemos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que no siempre que se engendra un ser tiene que haber amor de por medio, es más, puede que ello llegue a ser concluyente para el ser que acaba de engendrarse o no, pero no lo es para el mero hecho de "animar" una vida.


Es simplemente un "suma y sigue", nada es concluyente en el ser humano, puede que sea tan fiable como las matemáticas, pero las ecuaciones de las impresiones que recibe un ser humano, desde el momento de ser concebido, escapan a nuestra capacidad de análisis.


Sí, es posible que podamos afirmar que es infalible, pero no somos tan buenos conocedores de la psique del ser humano como para saber cuáles son las improntas que se están imprimiendo en su cerebro y por lo tanto no sabremos "nunca" el resultado de esa ecuación.


Sí, hay gente que ha tenido una vida jodida y, por el contrario, han sabido encontrar la capacidad de sobreponerse a ello, algunos hablarán de resiliencia, interesante concepto que, aún a día de hoy, sigue siendo un auténtico misterio. Lo cierto es que seguimos mirando a cada ser humano y sólo encontrando una compleja máquina de la que no somos capaces de predecir nada.


Eso puede ser beneficioso para la raza humana... ¡hay cuando podamos o creamos que podemos clasificar y generar resultados nuevos a la ecuación final de las experiencias y las impresiones! Nos convertiremos en aquello que anhelamos y por lo que nos destruimos, nos convertiremos en dioses y jugaremos a serlo. Diremos dónde está el bien y el mal y con la espada de Damocles cortaremos, haremos rasero sobre cabezas de seres humanos, sentenciando o ensalzando almas, creyéndonos en el sano juicio de hacerlo. Habremos creado técnicas, a cada cual más compleja, creyendo poder penetrar en la más profunda psique, analizarla, clasificarla y preverla. Es decir, tratando de destruir a “Dios” nos habremos erigido como tales.


Muchos terapeutas no se mueven por un intento de "sanar" a sus semejantes, por el contrario, ¿Qué haría un mecánico sin coches por reparar? precisa encontrar traumas, clasificarlos, ponerles nombres elocuentes, ficharlos y mantenerlos vivos para ver sus migraciones y sus evoluciones. La psicología querrá lo mismo que ha buscado la ciencia; el poder, el poder para derrocar a Dios, es decir, aquello que no se puede explicar, y no para después gozar de una vida en la anarquía, sino para sentarse en el trono donde lustros atrás la magia, la religión y la mitología habían acomodado sus posaderas. De ahí que veo con temor a aquellos pobres "pacientes" que se encaminan al análisis de los matacuerdos, ávidos de rarezas patológicas contadas en libros teóricos, analíticos y distantes.


Quien no se vea a si mismo como un loco que no trate de sanar a ninguno y mucho menos de entrar en él.


Y ahí es donde tratamos de llegar mediante la observación de sí. ¿Analizamos a los seres humanos cuando no somos capaces de entrar en nosotros? Un paciente nunca irá a ningún sitio donde no hayamos ido nosotros. Pero ir no significa hacer de turista emocional, raspar las superficies, ver y dejar. Por el contrario, remover el fondo, oscurecer las aguas y palpar los lodos, vivir en ellos. Mojarnos el culo hasta arrugarlo y hacerlo acuático.


El paciente no debe sentir que entra con nosotros sino que entra en nuestra casa y que nosotros estamos ahí dentro, le hemos preparado una deliciosa cena y le advertimos que se mojará el culo hasta que se vuelva acuático. Nos bajaremos los pantalones y le mostraremos las arrugas del pompis colorado. No hay que entrar con él, hay que estar ahí cuando él baje.


A veces confundimos ver en la oscuridad con llenar de luz la oscuridad. Nada de eso, la oscuridad alberga en si misma muchos beneficios para el planeta. Si el sol estuviera dándole a la lumbre interminablemente, en la misma zona... Dios sería el diablo. La oscuridad nos permite refrescarnos, humedecernos, cambiar los sentidos, agudizar el tacto. Los animales lo tienen claro. El gato ha aprendido a ver en la oscuridad, pues sabe que con el abrigo y el frescor de la noche las musarañas corretean por los pastos en busca de rica comida. Hay que desarrollar ojos de gato más que tratar de iluminar la oscuridad.


Ya iremos a por la luz en otro texto, sí, es importante, pero permitidme que me centre en la oscuridad. La oscuridad es simplemente la falta de luz, no es ni bueno ni malo, eso depende de muchos factores y la falta de luz es el menor de ellos. En la oscuridad los ojos no funcionan a "tuti plen" por el contrario, son torpes y limitados. Confiados con la teoría de que lo que miro es "real" me lleno de miedo en la oscuridad, pues en ella no veo "nada", sin embargo, sabemos que no es así, que esa “nada” no está tan vacía como parece. La oscuridad está llena de vida, pero para percibirla nos son necesarios otros órganos que durante el día relegamos a secundarios, hemos de dejar de confiar en los ojos y asentar nuestra vida en zonas corporales que no utilizamos para la orientación y la descripción de la vida y sus matices. Además, los ojos son los órganos más elevados en nuestro cuerpo, más ligados al cerebro. Así pues la noche nos pide nuevas herramientas y como cenutrios que somos, estamos tan identificados con nuestros ojos que un cambio de luz exterior nos genera un estado emocional preciso y deplorable, el "vacío emocional", "La noche oscura del alma", sí, existen todos esas sensaciones y emociones y son mucho más ricas de lo que podamos imaginar.


Te propongo un ejercicio, llevar durante todo un día los ojos vendados, desde que nos vamos a dormir hasta que nos volvamos a ir a dormir la noche siguiente. Durante todo el día vivir como un ciego. Sí, se han hecho muchas metáforas a cual más absurda en relación a la ceguera y otros apelativos que enturbian la experiencia. Pero prueba, trata de estar 24 horas a "oscuras" en la oscuridad de la noche. Verás que el mundo cambia, hay que buscar nuevas herramientas, las que tienes ahora no te sirven. Las emociones nuevas brotarán de tu pecho y las sensaciones corporales se abrirán ante ti poderosas. ¿Por qué no probar?


Tenemos miedo a dejar nuestra identidad, nuestra identificación, eso es todo. En el fondo nadie quiere dejar de ser aquello que quiere ser, nadie quiere despertar, preferimos el sueño que nos habla de deseos paternales que nos adjudicamos, ideales que no fueron mas que absurdidades. Seguimos pensando que somos genuinos y que nuestro comportamiento es una consecuencia de una maduración a raíz de hechos totalmente objetivos que nos hicieron ser como somos. Creemos que somos una consecuencia meditada y razonada y somos apenas un accidente. Como una bola de nieve lanzada desde lo alto, que al caer se agranda y sigue cayendo, tomando fuerza por si misma cuando más peso va obteniendo. Se hace y se cree "autónoma" y no sabe que no puede pararse a si misma.


Gurdjieff nunca utilizó el eneagrama para designar tipologías caracterológicas "a dedo", es más, consideraba que todos caminamos alrededor del eneagrama, que en nosotros hay ciclos y movimientos que nos llevan de un punto a otro de él y que no deja de ser una guía, lo más parecido a una brújula.


Así mismo el eneagrama de Gurdjieff no sólo analiza las personalidades de los seres tricerebrales, sino que utiliza el eneagrama como un mapa para muchas más cosas. Ciclos de evolución, lo que hemos llamado octavas, la manifestación de formulas matemáticas de simbología aplicada, como puede ser la ley del tres, la ley del siete, el rayo de creación…


Ahora el Eneagrama empieza con nosotros un nuevo ciclo, un ciclo luminoso que precisa de zonas oscuras para mantener su homogénea supervivencia. Bien sabido es lo desastrosos que somos a la hora de aplicar buenas herramientas a nuestro conocimiento personal. Son armas de doble filo, ya que, muchas veces, acaban siendo utilizadas, no como instrumentos de trabajo personal sino, como instrumentos de justificación de nuestra precariedad emocional, corporal o mental, y lo usamos como "excusa" para no alquimizarnos a nosotros mismos.


El Eneagrama es un Athanor alquímico y como tal tiene su función, su organismo y su metodología. En estos tiempos "y los que vendrán", donde el Eneagrama será llevado a las oficinas para la selección de personal, para el análisis de mercado y, en definitiva, la especulación económica, es bueno no olvidar sus verdaderas raíces.


Estudiar el Eneagrama es hacer un trabajo sobre nosotros mismos, primero tratando de comprender el símbolo, luego tratando de comprendernos a nosotros a través de él y por último, utilizando el eneagrama en beneficio de terceros. No perdamos esta pauta ni este ciclo, pues ya sabéis: toda buena arma es de doble filo.


©2020 Gerard Castelló Duran

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