Empieza por lo que sepas

Empieza por lo que sepas, y madura siguiendo la naturaleza.

El resto, déjalo en manos del destino. -Chuang Tzu


Demasiadas cosas pretendemos controlar, demasiados pensamientos nos asaltan a cada paso. Nuestra mente revolotea alocada creyéndose el señor indiscutible de si misma y se perturba ¡todo depende de ella! Así se lo manifestamos una y otra vez. El juicio sobre nosotros mismos muchas veces es terrible, implacable, somos los abogados del diablo de nosotros mismos. Nos culpamos, envilecemos o simplemente tratamos de "aceptarnos" estúpidamente ante ladeadas de cabeza con rostro forzando a la compasión que no llega y musitamos: "es lo que hay, soy imperfecto". Detrás de esta aparente sinceridad se halla el mismo germen que nos culpabiliza por no ser mejores, por equivocarnos y por no ser capaces de acometer ciertos deseos. El ser de estúpida cabeza ladeada se justifica a si mismo, pues también cree en la afirmación "todo depende de mi" y vive bajo su régimen.

¿Cuántas veces nos hemos sentido culpables de errores propios del azar? Dios no puede equivocarse, pero te tengo una noticia, no lo somos. Así mismo, a la hora de acometer un proyecto anhelado (donde más el cerebro se atolondra) se empieza con lo que hay. Antes de correr se empieza caminando. El camino es largo y empinado cuando se contempla desde la silla. En vano alegorizamos de él tratando de infundirnos la locura suficiente como para creer que es llano y llevadero.


¡Preocúpate en caminar y la naturaleza hará el resto! Haz lo que sepas con aquello que sabes, pero no trates de hacer aquello que "sepas" de aquello que no tienes ni idea. Nada de teorizar la ruta del camino de Santiago y pretender haberla recorrido ya.


A veces somos un poco confiados en el destino, creyendo ilusoriamente que nos dará en la misma medida que somos merecedores ¡menuda estupidez! Llevamos siglos de historia, suficientes como para darnos cuenta de que la vida no es equitativa ni justa. ¿Para qué remorderse por juzgarse merecedora de sus dones? "Empieza por lo que sepas, y madura siguiendo la naturaleza".


Haz aquello que sepas y trata siempre de saber más, pero no juzgues lo que sabes ni te cuestiones la cantidad del mismo. "… y con el mazo dando".


Un amigo me dijo -mente=mentira-. Bueno, puede que la mente sea una charlatana enamorada de su charlatanería. Su objetivo: que le prestes la suficiente atención como para ser el señor de ti mismo. No es por nada, es por miedo.


El saber es experiencial "sé hacer la o con un canuto", bien, eso ha sido juntando dos factores; pensar cómo hacerlo y practicar el mismo hasta que los labios se hacen a la medida, los pulmones se acompasan y la "o" surge diáfana y real.


¿Qué sabes hacer? hazlo. Verás que haciendo aprenderás por propia ley natural muchas otras cosas que complementen tu saber.


¿El resto? déjalo en manos… de lo que sea, simplemente suéltalo. Suelta. Deja que una parte de ti, por pequeña que sea, crea en el azar, la suerte, las hadas o los reyes magos.


Ayer, hablando con un compañero, éste me comentaba lo atrofiada que se nos vuelve la vista por tratar de hacer con la mente su trabajo. No relajamos los ojos y no permitimos que la mirada se focalice en un punto, mas al contrario la forzamos para que nos vea con nitidez el mayor espacio posible. La vista se cansa y se atrofia. Tratamos de verlo todo, de estar en todo y el ojo acaba por no ver bien. Ya lo dice el "método Bates".


Decía Jesús: "El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga".

Renuncia a lo que tú entiendes por ser perfecto, tómate a ti mismo, a ti con lo que haya y camina. La naturaleza hará también su parte, a su ritmo.

©2020 Gerard Castelló Duran

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