Estar en lo que estás

Os voy a relatar un cuento, sencillo, ligero, apenas una metáfora simbólica pero muy intensa y conmovedora. En estos tiempos de turismo espiritual es bueno recordar cómo el zen, (también llamado la rama esotérica del budismo, así como podría serlo el tantra del hinduismo) nos vuelve a la realidad.


Este cuento zen (chan) narra el breve encuentro entre dos discípulos de distintas escuelas espirituales. El discípulo zen escuchaba con atención cómo su amigo le contaba las extraordinarias proezas del maestro, al que ese amigo había consagrado su vida, deseoso de ser él algún día quien las poseyera.

- Mi venerado maestro hace cosas sobrehumanas, extraordinarias, por ejemplo, sentado en una orilla del río, puede dibujar en el espacio signos que se imprimen en una hoja de papel que sujetan sus discípulos en la otra orilla del río. ¿No es eso digno de un súper hombre?


El discípulo zen lo escuchó con atención.


-Mi maestro también es un gran mago - dijo al final, - Cuando tiene sed, bebe, cuando tiene hambre, come, cuando está cansado, se tumba y descansa.


-¡Eso también lo hago yo!- dijo el discípulo del maestro extraordinariamente poderoso. - Menuda birria. Menuda mierda de maestro te has buscado.


- Verás, - le contestó el discípulo zen, - Tú, cuando comes piensas en mil cosas, cuando duermes fantaseas, es decir, nunca estás con lo que estás. Mi maestro cuando come, come, cuando bebe, bebe, cuando duerme, duerme. Ese es el milagro.


Nos vanagloriamos de los logros personales, tratando de poseer grandes éxitos o deseando ser apadrinados por los que lo poseen. Vivir en armonía con uno mismo es más difícil que cualquier éxito.


Estar en armonía con uno mismo implica ser por encima de todo, en la sencillez y la grandiosidad del concepto vivir. Es decir, estar en lo que estás, que sería como decir: "haz lo que haces".

Que tengas un excelente y armonioso día.

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©2021 Gerard Castelló Duran

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