Experimentar la vida

Nunca nada llega a ser real hasta que es experimentado; incluso un proverbio no es un proverbio para ti hasta que tu vida no lo ha ilustrado. —KEAT


Desde hace mucho tiempo que la educación funciona verdaderamente al revés. Primero se introduce la información y a partir de ella se trata de generar una experiencia. En el mundo del crecimiento verdadero se funciona totalmente al contrario. Primero se experimenta y, a través de la experimentación, se llega a conclusiones y de esas conclusiones se escribe en nosotros la información que no es más que la experiencia sintetizada. Bien es cierto que la creación de la información no puede ser creada de otra manera. Pero lo importante es que la información no es una herramienta para ser útil a otros, sino para sintetizar la experiencia de uno mismo. La información es inútil una vez creada.


Así pues en nuestra sociedad nos basamos en la información y desde ella pretendemos tener experiencias, inducidas y conducidas por la información sesgada que no son más que conclusiones y certezas vacías.


No se estimula al ser humano a tener experiencias y crear información que, una vez mostrada, nos puede llevar a la comunión con otros de nuestra especie pues posiblemente llegaremos a conclusiones muy similares. A nivel social lo que más nos preocupa son las manifestaciones de las experiencias, la imagen de nosotros mismos, la vanidad nos encumbra a fingir una experiencia inducida. Pensamos aquello que "creemos" que debemos pensar.


Hasta que no seamos capaces de lanzarnos a vivir, es decir, no a dejar que nos cuenten cómo es el mundo sino a palparlo por nosotros mismos, no llegaremos a encontrarnos tampoco a nosotros, pues nos han dado una información de quienes somos y nos han dado el permiso para creer esa proyección. Nuestro ser no tiene una forma que pueda ser descrita por otro. Nuestra forma tiene que ser explorada.


Sólo así podremos liberarnos del juicio del "debería" y hacernos libres (al menos por algunos instantes) de la vanidad.


""Vanitas vanitatum et omnia vanitas"" (Eclesiastés, 1.2.)t

©2020 Gerard Castelló Duran

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