Los "mamones"

En este post puede que parezca mordaz, expeditivo, sarcástico y a momentos indignante. Y será cierto. A veces hay errores de educación que son siempre vistos con indulgencia extrema e incluso con complacencia. Que quede clara la cosa: el buenismo no es una "cualidad".


La imagen es interesante: En clase de yoga hay una madre con una niña de tres años que "depende" de la teta de mamá para cualquier tipo de emoción que le sobrevenga y, como si de un objeto se tratara, arrambla con ella a la mínima oportunidad. Es decir: la madre debe hacer yoga con la niña enganchada a su teta, no ya mamando, sino simplemente "enganchada", en una constante incapacidad de abrirse a lo nuevo del mundo. Ni juega, ni está con otros adultos de su especie por miedo a dejar “su casa”, simplemente enganchada a la tetita de mamá (es decir, un mamón en toda regla). ¿Qué dice la mamá? pues que "hasta que la niña quiera".


Miro a la madre y veo a una mujer anulada por un capricho emocional de su niña. Veo una niña que, en el periodo de exploración, ha sido incapaz de salirse del espacio de seguridad (para enseñar a volar al final hay que empujar al "vacío"). ¿Y cuántos dependientes emocionales no hay hoy día de sus progenitores? todos esos "niños índigos", en los que tantas expectativas habíamos puesto, se han convertido en pequeños tiranos, en el mejor de los casos. Dependientes y exigentes. ¿Para qué buscar fuera si ya tengo aquí? claro, en la etapa adulta hay algo que no encaja ¿esforzarse?, ¿trabajar para ser uno mismo?, ¿tener voluntad de mirar dentro?


En fin, que es importante, creo yo, esa sensación de vacío ya que ese vacío no es simplemente el vacío de "no tener teta", sino un vacío de la propia existencia del ser humano. ¿Qué soy y qué hago aquí? Creo que es realmente importante contactar con ese vacío y no simplemente pretender taparlo con dependencia afectiva hacia los progenitores. Uno tiene que buscar su propia identidad a través de ese vacío.


Y eso implica otra reflexión: ¿debemos ser niños siempre? ¿debemos buscar esa niñez que tanto envidiamos? La respuesta es no. El caso es que vivimos en un mundo ligado simplemente a la ley del 2 o, dicho de otra manera, a la ley de opuestos. Así que, siempre es o todo o nada, o niño o papá. Habría que intentar entender algo clave para separarse de ese deseo infantil de volver al útero materno (donde mana leche y miel, sin tener que generar ninguna voluntad al respecto): ¡Ya no estás en la teta de mamá! Ahora eres un ser autónomo (o deberías serlo) y ya no podrás volver a ese idealizado estado de dependencia. El mundo nunca te dará una mamá que te permita seguir "chupando de la teta" simplemente porque hay muchos que quieren hacer lo mismo, muchos que te lo impedirán. Algunos lo conseguirán y se encontrarán con que "chupar la teta" ya no les "llena" tanto como antes. Tetas secas y sin leche, pero ahí siguen, enganchados a la teta emocional, social, económica... Teta seca y desnutrida, pero ahí siguen, esperando que se llene y mientras... la vida se va.


Hay que generar en nosotros un tercer punto que no sea ni ser el sol ni la luna, ni el niño dependiente de teta ni el padre, siempre proclive a dejarse a un lado para satisfacer la necesidad emocional del que "ama", sino un punto aparte de esos dos, un tercer punto. Y ese punto sería SER ADULTO. Sí, un concepto plagado de clichés pero, en definitiva, sería "hacerse responsable de si mismo", ser un ser autónomo, no ligado a las fluctuaciones externas para dictaminar su estado emocional, sino simplemente un ser estable y armonioso. Esto no es natural en el ser humano, cualquier persona podrá ratificar que no le sale de forma natural y espontánea. Por lo tanto, para ser adulto hay que ejercer una voluntad sobre si mismo, una voluntad que debe ser practicada desde la infancia. No tenerle miedo a la voluntad o al esfuerzo, pues toda auto observación precisa de un esfuerzo que debe ser macerado desde la más tierna infancia, y esa auto observación viene dada de "ver el vacío" y preguntarse ¿Qué hago aquí?.


Por eso, no nos quitéis esas experiencias, pues pueden ser las únicas posibilidades de contactar con algo real en nosotros. Más bien, sería bueno preguntarle a la dueña de esa teta dadora, puede que desconectada de sus propias necesidades y enflaquecida de tanto chupeteo trivial: ¿Qué quieres llenar tratando de llenar a tu vástago?


¿Qué hay dudas sobre cuándo dejar de dar la teta, bien sea emocional o físicamente? pues cuando hay dudas es que ya no estamos en el sitio adecuado para preguntarnos eso. Tiene que ver, no con el centro mental "debería... no debería" sino con el centro instintivo. Tanta evolución, tantos rascacielos y un animal salvaje es capaz de no dudar en relación a esas "nimiedades" y siempre hacer lo que es necesario. Pues será cuestión de acercarnos un poco más a ese centro instintivo, reptiliano, básico y tan temido. El cuerpo sabe pero nadie lo escucha. El cuerpo tiene memoria, pero nadie le pregunta.


Menos libros de cómo amamantar a un bebe dependiente y más contacto con lo instintivo en uno mismo. No tener miedo de ser el "causante" de dolores o vacíos emocionales de los que consideramos nuestra responsabilidad, más bien trata de encontrar tu vacío y quédate ahí, puede que ese vacío deba ser ocupado simplemente por ti. Y sólo por ti.


Esa carencia no puede ser llenada por nada más que uno mismo. Para llenar esa carencia primero hay que vivirla.


El trabajo sobre uno mismo empieza por sentir la carencia, no nos quitéis ese profundo anhelo.


Dejadnos ser seres autónomos, seres libres.

©2020 Gerard Castelló Duran

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