Moviendo la respiración

Hay dos formas de respirar, igual que hay dos cerebros, que hay día y noche, igual que existe en nosotros una energía receptiva y otra energía activa.


Solemos respirar por la nariz o por la boca, siempre, dependiendo de la actividad, pasamos de una a otra. Si estamos haciendo un trabajo intelectual, es probable que estemos respirando por la nariz y la boca cerrada, eso ayuda a la concentración de energía en el cerebro y disminuye la actividad del corazón. Por otro lado, respirar por la boca se asocia a actividades de tipo físico, como hacer deporte o tener relaciones sexuales de alto contenido excitante. Todo ello nos lleva a darnos cuenta de que la respiración nasal activa el centro mental o centro derecho mental y la respiración oral activa el centro corporal o centro instintivo-emocional o dicho de otra forma, la zona izquierdo de nuestro cerebro.


En la respiración nasal está presente con mayor énfasis la energía masculina, direccional, analítica y cuadriculada. En una respiración oral hay una mayor predominancia de energía femenina, más expansiva, sensitiva y multidireccional. Esto es así y así funciona nuestro cerebro, activa determinadas funciones corporales para favorecer el enfoque y la concentración. Desde luego de forma mecánica, es decir, trata de conseguir su objetivo con “el camino corto”. El problema de esa “concentración” es la identificación. Delega el estado de ánimo a la estabilidad externa sobre la que se “concentra”.

El tema que nos ocupa en este blog es la armonía de los centros, la capacidad de descompensación inherente en nosotros, que hace que nos decantemos "hacia lo blanco o hacia lo negro", es el principio de la "identidad", del kali-yuga o del yo o ego, según vengamos de una filosofía u otra. Es decir, estamos predispuestos a descompensarnos y esa descompensación crea en nosotros la sensación de vacío o de "estar incompleto".


Para corregir esa "necesidad neurótica" de identificación hacia lo blanco o lo negro podemos realizar sencillos ejercicios, incluso con las dos formas de respiración que he mencionado.


Probemos a invertir el proceso. Para equilibrar hay que generar descompensación donde hay descompensación. Cuando te veas delante del ordenador, concentrado leyendo un buen artículo o escribiendo algún post, trata de abrir la boca y respirar por ella de manera consciente, al menos durante unos minutos. Verás que la energía, la atención cambia de forma, que no quiere decir que haya menos concentración, sino que es distinta. Estarás mucho más presente de tu cuerpo y estarás, no sólo leyendo o escribiendo con tu cerebro sino, también con la participación de tu cuerpo. Eso lleva en el fondo a una verdadera concentración pues "todo tú" estás ahí presente en la tarea. No se desconecta ninguna parte de ti sino que se involucra todo tu ser en la tarea para realizarla.


De igual manera, cuando estés haciendo deporte, prueba de aminorar la marcha y poco a poco empieza a cerrar la boca y respira por la nariz. Cierto, al principio será casi asfixiante pues no llega suficiente aire a los pulmones, es normal, las fosas nasales no están acostumbradas, pero pronto dan la talla y puedes vivir esa experiencia. Te darás cuenta que el ejercicio se vuelve mucho más meditativo, tu centro racional está contigo, participando del ejercicio. Puede que por unos instantes sientas la armonía en los centros, puede que sientas ese estado de "estar y ser" tan buscado por los yoguis.


Y si estás enardecido de pasión en un encuentro sexual profundo y la agitación te hace no tener freno, trata de respirar por la nariz. El corazón se acompasará, y podrás disfrutar de la profundidad del encuentro que se expandirá en un sinfín de sensaciones. La finalidad es que, al final de estas experiencias, seamos capaces de respirar tanto por la nariz como por la boca a la vez, en cada una de nuestras actividades, es una respiración energetizante, es la respiración que el cuerpo usa naturalmente cuando no es atosigado por el aprendizaje defectuoso que todos hemos tenido. Cuando duerme, un cuerpo sano respira diafragmáticamente dejando la boca y la nariz libres.

La idea entorno a este ejercicio es que el centro masculino, direccional y analítico entre en la actividad del cuerpo y lo comprenda, se acostumbre a su forma de sentir, de mantenerse y no lo sienta como una amenaza a su sentir lógico y racional sino como complementario. Bajarse del caballo y ver que incluso el centro emocional-instintivo puede participar de la escritura de un mail, enriqueciéndolo y dándole "corazón".


Puedes practicarlo aunque sea sólo por un par de minutos y me cuentas.

©2020 Gerard Castelló Duran

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