Nuestro cuerpo desde su comprensión

Que los diferentes miembros de mi cuerpo

—mi voz, mi nariz, mis ojos, mis oídos, mi fortaleza

y también los demás órganos de los sentidos—

sean nutridos y adquieran inteligencia.

Primer fragmento del: KAILVALYA UPANISHAD

La vida nos trae un cuerpo, para algunos será fuerte, para otros débil, pero ello puede no coincidir con la realidad del propio cuerpo. Hay cuerpos llenos de vigor cuyos dueños los consideran alocados, débiles y estúpidos. Hay cuerpos cansados cuyos dueños les arrean implacablemente diciendo que el cuerpo aguanta lo que la mente pueda resistir. Si bien es cierto, nuestra capacidad de comunicarnos con nuestro cuerpo suele ser nula, es más, consideramos que lo que somos es nuestro cuerpo, que nuestras reacciones vienen directamente de él y no es así. No tenemos ni idea de cual es el palpitar del cuerpo, es más, no tenemos ni idea de esa división. Somos huéspedes de nuestro cuerpo y nunca hemos pagado por habitarlo. ¿A qué me refiero con pagar? realmente es complejo, pero empecemos con eso de "pagar". Antes de pagar hay algo indispensable que hay que saber... "cuanto vale" es decir, qué precio tiene.


En relación al cuerpo eso implica no intuir o suponer cual es el precio, pues podemos errar el tiro. Es importante escuchar nuestro cuerpo, él nos dará la clave, no vale con "pensar" en el cuerpo, sino en escucharlo, tratar de estar en la posición de observador y escuchar, escuchar su voz. Esa voz apenas se escucha. Antes de que pueda hablar, nuestra mente se interpone con un montón de especulaciones y alusiones a lo que "cree que es". Para ello hay que ser un buscador, un buscador sincero de los murmullos y las resonancias que transmite nuestro cuerpo.


Nuestro cuerpo está vivo, lleno de vida y de vigor, es una máquina que precisa ser utilizada. Precisa por ello que sepamos que se nos ha dado para caminar en este mundo. Ese es un trabajo esencial, por no decir uno de los más importantes. Muchas veces nos saltamos el paso de escuchar la verdadera voz del cuerpo y nos hundimos en la vorágine de "hacer algo" para acallar los quejidos o las súplicas de una voz que no es más que un parloteo mental y repetitivo, puro radiocasette en constante loop. Por ello el Kailvalya habla de nuestra voz, nuestra nariz, oídos, que sean nutridos. Nutridos en relación a alimentados, es decir: cuidados, acogidos y observados. Nutridos en todos sus aspectos. Nutrir... ¿Qué es nutrir el cuerpo para que adquiera inteligencia?

©2020 Gerard Castelló Duran

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