Nuestro querido "yo ideal"

La búsqueda del yo ideal nos costará la vida.


Nacemos con una serie de patrones ya adquiridos, crecemos absorbiendo todo tipo de conceptos de cómo deberíamos ser para ser amados, llegamos a la etapa adulta creyendo que todos esos conceptos que nos han sido impuestos, bien sea a través de nuestros progenitores o de la propia sociedad, nos han dado el título de "persona genuina". Y no es así, a pesar de los esfuerzos que hacemos por conseguir el Yo Ideal, ese ideal sigue inalcanzable. El caso es que, calladamente en nuestro interior, hay una voz que susurra constantemente: "hasta que no consigas ser el yo ideal no serás nunca feliz". Y ahí estamos, creyendo a ese pequeño monstruito que bien puede ser muchas voces a la vez: papas, mamás, profesores, frases sueltas que hemos "pillado" en momentos importantes, supuestas conclusiones a la que hemos llegado tras valorar situaciones externas que afectaban a nuestro interno. En su mayoría son "ideas" y las ideas son generadas por este centro racional nuestro que pretende hacer todo el trabajo por si mismo, sin contar con otros centros, tanto o más importantes que él. Nos han hecho creer que podemos conseguir "ser perfectos" y si no lo intentamos es por cobardía. Pero... ¿Qué buscamos con tanto follón? ¿Qué nos impulsa a esa desesperada existencia llena de derrotas?


La necesidad de ser amado.


Puede que no creas que ese es tu impulso principal y, aunque ese sea nuestro eje principal, solemos hacer con él dos cosas: o tratar de conseguirlo o repelerlo, pero sigue siendo el eje que te impulsa. Es más, tenemos la idea loca de que el amor es aquello que sentimos cuando estábamos en el útero materno, ese estado de leche y miel donde no hacía falta hacer nada, ni conseguir nada, todo era saciado antes de ser necesitado. Calentitos y seguros. Y ese es nuestro concepto de felicidad ¿Cuándo llegaré a ese "sitio" donde no tendré que preocuparme por nada, donde ya haya terminado mi lucha por vivir? A veces consideramos que el mundo es una especie de pago: "si me porto bien y hago lo que "debo hacer" seré recompensado con ese oasis de leche y miel". La mala interpretación de la religión cristiana y otras tradiciones patriarcales se han encargado muy bien de inducirnos hacia creer que somos malos y debemos ir hacia el bien, sacrificándonos neuróticamente para conseguir "la vida eterna", estar junto a Dios para siempre, como "premio" a tus buenas obras. Puede que creamos que esos conceptos ya no están instaurados en nosotros, que eran de "otra época", pero puedo asegurarte que tú formas parte de tus generaciones y lo quieras o no están en ti, o las atraes o las repeles, pero están en ti.


Hace falta un trabajo consciente de "separar el trigo de la paja". Por lo pronto desmitificar la necesidad de alcanzar un simple "yo ideal" encumbrado como un "objetivo por el que vale la pena gastar la vida".

¿Se te ocurre alguna característica de tu "Yo ideal" personal?

©2020 Gerard Castelló Duran

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