Nuestro vehículo

El cuerpo humano es el carruaje;

el yo, el hombre que lo conduce;

el pensamiento son las riendas,

y los sentimientos los caballos.

- Platón


(Gurdjieff actualizó este concepto, enriqueciéndolo)


El cuerpo es el carruaje, los caballos las emociones, el cochero la mente, ¿y el señor? es decir, un coche, con caballos y cochero, ¿A donde o a quien lleva? su función es llevar a alguien, al señor. Bien, en nosotros no existe el señor, o por así decirlo la Esencia. Somos meros impulsos sin objetivo real que provenga de nuestro YO SOY, a veces los caballos se desbocan y el cochero no sabe qué hacer para frenarlos, pues no sabe sujetar las riendas, el coche está oxidado y falto de engrase y hace que los caballos sufran más para arrastrarlo. El cochero se mueve confuso en el asiento o se encuentra simplemente viviendo en la taberna más cercana mientras los caballos se acercan peligrosamente al abismo.


El Señor le dice al cochero dónde quiere ir y el cochero enfila los caballos hacia el destino después de revisar que el coche funcione correctamente.


Luchemos por crear el espacio en nosotros para que la Esencia pueda aparecer, es decir, sintamos ese anhelo de servir a nuestra esencia. Eso se consigue con trabajo.

©2020 Gerard Castelló Duran

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