Satya Yuga

Ahora, al acercarnos a la Nueva Era, que el Tantra llama Satya Yuga, la Edad de la Verdad, vemos como los fuegos femeninos empiezan a brillar de nuevo. La diosa abre los ojos. Sacude de sí la Edad de la Oscuridad; se sacude su sueño secular. Pronto saldrá a la luz y su luz iluminará a toda la humanidad. Cuando esto ocurra, cuando las mujeres se despierten y se libere esta tremenda energía orgásmica al mundo, habremos llegado a la Nueva Era, la Edad de la Verdad. Para las mujeres mismas, las diferencias serán tan grandes como la diferencia entre el día y la noche.


Esta cuestión de despertar a la diosa no es en realidad una cosa tan sencilla. Es preciso enseñar, tanto a los hombres como a las mujeres, a despertar la energía sexual dormida de la mujer. Hoy, los hombres y las mujeres pueden aprender a enseñar el uno al otro, y el Tantra puede ayudarles. En esta educación continua se guían el uno al otro, y la experiencia puede ser extremadamente poderosa. Cuando se vuelve a encender el fuego de la mujer después de tanto tiempo y es cuidado y alimentado por su pareja, los beneficios para ambos pueden ser grandiosos. Especialmente a las mujeres, el que sus fuegos sexuales apagados se aviven puede llevarlas a sorprendentes e inesperadas sensaciones. El despertar sexual de la mujer puede propulsarla en su sendero espiritual. Compartiendo sexualmente una mujer activa una poderosa energía sexual/espiritual, su shakti, que entonces se libera hacia su cuerpo físico y hacia su psique, creando el ambiente para su despertar y su iluminación espiritual. El Tantra reconoce la espiritualidad como un tipo de reorganización de la misma energía que la de la sexualidad, así que cuando una mujer aumenta su poder sexual aumenta también, a un nivel casi celular, la fuerza de sus aspecto espiritual.


Una vez despierta la mujer, ambos miembros de una pareja se benefician. Aumenta en la mujer el placer y el deseo de hacer el amor, que podría ser incluso mayor que el posible placer y deseo sexual del hombre. El acto sexual tántrico promueve la salud y la vitalidad, y tanto el hombre como la mujer se benefician físicamente. Psicológicamente el Tantra también es un arte sanador. Las prácticas tántricas pueden descargar el poder negativo en el segundo chakra y al hacerlo, crear enormes cantidades de energía positiva disponible en todas las áreas de la vida, no sólo en la sexual. Descubrirás una energía desconocida hasta entonces para ti, una energía creativa que refrescará tu mente, te fortalecerá y restaurará tu entusiasmo.

©2020 Gerard Castelló Duran

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