¿Se puede usar el eneagrama como herramienta terapéutica?

Sí, puede y debería usarse “sólo” para ese fin. El eneagrama nos plantea un mapa, un mapa de la oscuridad (oscuridad es aquello que desconocemos y, aunque nos jactemos de conocernos, entendemos que creer que uno se conoce es parte de desconocerse). Pocas herramientas pueden hacer un mapa de las tierras vírgenes e inexploradas. Ahí radica su valor. Un mapa para navegar en las tierras vírgenes de nuestro vasto mundo.


Claro! también una escoba puede ser una excelente herramienta terapéutica, todo depende de en qué manos se deja esa herramienta, he ahí mi miedo a que el engullir información sobre el eneagrama pueda ser interpretado como haberlo asimilado y creerse por ello con el poder de utilizarlo. No, tal y como dice... Spiderman “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” es más importante el sujeto que el objeto. En manos inadecuadas el eneagrama puede causar más enfermedad de la que cura. Eso es así y así ha sido con la naturaleza humana desde que dejamos de arrastrarnos a cuatro patas y nos empeñamos en jodernos la columna tratando de mantener la cabeza por encima de nuestro centro sexual. Así pues, ya a día de hoy veo publicidades tales como: “¡eneagrama para la selección de personal!”...¡ menuda estupidez.! El eneagrama se ha convertido en un arma de doble filo, hay que estudiarlo con profundidad y estudiarlo en uno mismo. Tratar de comprender el símbolo, su geometría sagrada, su poder matemático y, una vez comprendido, no tratar de distorsionar el objetivo por el que fue creado. El eneagrama es un mapa complejo y profundo que habla del cosmos, la personalidad, los estadios de la naturaleza humana, el crecimiento de los vegetales, la evolución de los alimentos... puede aplicarse a un sin fin de objetos, pero su fin es siempre el mismo: el conocimiento. Entendamos el conocimiento no como una manera de conocer para poseer sino conocer para comprender.


El eneagrama se presenta como un mapa, saber interpretar ese mapa es lo que hará que sepamos usar esa herramienta o, por el contrario, caer en el egóico pensamiento de creer que la herramienta es poderosa por si misma y hace poderoso a quien la empuña.


El terapeuta que desee utilizar el eneagrama para su trabajo, debe antes testearse a si mismo con él. No es posible llevar a ningún paciente a un espacio donde uno mismo no ha ido nunca, es más, deberías ser el puto amo de ese sitio, no es que hayas ido alguna vez, sino que es tu casa. Es fácil guiar a alguien nuevo por tu propia casa, sabes dónde poner atención, dónde debe poner su abrigo, dónde debe descansar su cuerpo, cómo acomodar su espacio para hacerle la estadía placentera. Eso debería ser capaz de hacer el terapeuta, vivir en los espacios donde quiere que vaya su paciente. No me sirve “ya he pasado por ahí, no hace falta que vuelva”, ¿Qué parte de vivir allí no se ha comprendido? sigues creyendo que debes aprender algo, que debes asumir cotas o que puedes cambiarte. Sigues cayéndote del caballo. Debes poder vivir en todos tus rincones, vivir, no hacer turismo. No es cuestión de analizar, cotejar y seleccionar las especies interesantes en tu espacio, sino vivir en él. estarse “tiempo” ahí. Sí, es algo más cercano a ser un estupendo idiota.


La herramienta nunca puede ser más importante que el trabajo a realizar con ella y ese es otro peligro a la hora de utilizar el eneagrama como herramienta terapéutica. El eneagrama tiene muchos aspectos, algunos mesotéricos, otros exotéricos y/o esotéricos. Cada uno tiene su importancia para el terapeuta y debe saber cual utilizar para cada trabajo. Para saberlo debe aprender a usarlos con pensamiento limpio, corazón abierto y cuerpo dispuesto y... consigo mismo.


Ante todo honestidad, imprescindible incluso más que la propia sinceridad, pues la sinceridad puede ser la más cruel de las mentiras. Ser honesto con uno mismo, acercarse al eneagrama, no para estudiarlo sino para que el eneagrama te estudie a ti.


A veces muchos terapeutas, en algunas ramas de la psicología, se acercan al eneagrama con la “sana” necesidad de encontrar respuestas y de tratar de utilizar esta herramienta para sus propios fines. Si, el eneagrama es una herramienta pero, pongamos como ejemplo que el eneagrama es una pala y quieres hacer un agujero en la tierra con ella, ok, lo primero que debes comprender es que la tierra donde debes hacer el agujero eres tu. Sí claro, puedes recitar cosas que has leído o has estudiado sobre el eneagrama y alardear con la capacidad de “clasificar” a tus pacientes, pero eso de poco servirá si no eres capaz de guiar sus pasos. Moverse no tiene nada que ver con avanzar. Muchos terapeutas se jactan de saber remover el fondo, pero de nada sirve remover, al contrario, a veces creemos que la mente es tonta, no señor, la mente esconde cosas por unos cuantos motivos que no sabemos y hasta que no sepamos... mejor no juguemos a ser Dios. Trata de acercarte al eneagrama como un niño que se acerca a un caballo. Bien es sabido que un caballo “te permite” subirte en él, pero no es un animal domesticado.


Internet ya empieza a estar lleno de “test de eneagrama” para que uno pueda dejar de dudar y “alguien” le diga quién es. Queremos ser algo, el qué no nos importa, siempre y cuando nos puedan vender la moto de que ese algo puede ser cambiado al gusto de nuestras propias “expectativas”.


No es cuestión de saber si podemos o no cambiar nuestra personalidad, pues ello ya implica que tenemos una idea, es decir un juicio sobre lo que somos y lo que queremos ser. Uno debería buscarse en la misma forma que explora algo totalmente nuevo y su actitud ser la misma que la del niño que espera a que vuelva su padre marinero.


Lamentablemente el eneagrama caerá en manos del marketing y el poder empresarial y destinarán su fin al “Tener” en lugar del “Ser”, pero espero que pueda coexistir con grupos que, aunque reducidos, utilicen el eneagrama para lo que ha venido, para ser una guía que, al igual que Virgilio en la Divina Comedia, recorrer con él el infierno para dejarnos en el cielo.

©2020 Gerard Castelló Duran

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