Ver al otro

Ver al otro, sentir al otro hasta que el otro es uno mismo.

La compasión forma parte del centro del plexo solar, relacionado con el chakra del corazón, lo femenino y etimológicamente proviene del latín cumpassio, traducción del vocablo griego συμπάθεια (sympathia), literalmente "sufrir juntos" sentir las emociones del otro. Muchas veces nuestra resistencia a vernos es la resistencia a sufrir e irremisiblemente caemos en un sufrimiento latente, en una lucha por salir de ahí. La compasión como tal nos permite aprender del sufrimiento, no a crearlo, sino a ver el sufrimiento que negamos sentir. La aceptación del sufrimiento nos posibilita hacia la comprensión y la sanación.


Estar en armonía con nosotros mismos, como decía Pabro de Tarso "reír con los que ríen y llorar con los que lloran". La sinceridad de la compasión nos permite, a través de la entrega, profundizar en nosotros mismos y, en la medida que conocemos, podemos comprender. El amor consciente no es un estado enajenado de conciencia sino la expresa claridad del conocimiento real del sufrimiento del alma común que nos convierte en partes de un mismo núcleo. En la medida que me veo puedo ver.


Los prejuicios y los miedos hacia estados de culpa y de rechazo sobre nosotros mismos, nos hacen sucumbir a las expectativas de lo que "queremos ver" en lugar de ser observadores de la vida.


La capacidad de entender el estado emocional del otro, la capacidad no de comprenderlo, sino algo más profundo, de sentir su propia emoción, vivirla por simpatía. Es la capacidad de que dos cuerpos se fusionen creando uno nuevo. En Tantra es el elemento necesario para crear el Maituna y la sanación del espíritu. Literalmente "ver" al otro en toda su profundidad. Es la emanación sublime del amor, es la consecuencia de un trabajo tántrico bien desarrollado en el que la fusión con el cosmos nos lleva a romper las barreras del ego e identificarnos en el propio universo.


La compasión malinterpetrada muchas veces como un estado de lástima hacia seres inferiores ha sido relegada a monasterios y/o ambientes holísticos sin potenciar su enorme utilidad.


Lo que es dentro es fuera. La capacidad de ver y hacer hacia afuera se convertirá en la capacidad de ver y hacer hacia dentro. Sentir pasión hacia nuestra propia vida, hacia nuestra propia búsqueda interior y compasión ante nuestra pobre y sufriente identificación neurótica, fiel y abnegada nos acercará al estado requerido por el tantra como el estado de Spanda, el estado de la expansión hacia afuera, no buscando lo que necesitamos sino ofreciendo lo que ya tenemos.


El Spanda invita al movimiento místico de hacer el amor al mundo, como reflejo de nuestro propio entorno interior.


Las herramientas que utiliza el tantra tienen como finalidad la disolución de la identificación con el Yo aparente a la espera del Ser. Mediante técnicas que componen los movimientos corporales, la respiración, mudras, mantras y visualizaciones exploramos nuestras partes más esenciales en la búsqueda de la Emanaciones del conocimiento del Ser, punto de unión con la vida despierta. En el Tantra occidental trabajamos, no para cambiar nuestra estructura definida, sino para "ver" la estructura real que hay en nosotros, su utilidad para nuestros fines elevados y la no identificación hacia lo que no somos, a la espera de ver brotar nuestro ser divino.

©2020 Gerard Castelló Duran

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