Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,

y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

A. Machado

     Sé que quieres saber de mí, quizás quieras saber si puedo ser tu terapeuta o si estoy capacitado para llevar grupos de apoyo o si soy capaz de enseñar a tener mejor sexualidad o aprender a gestionar las crisis o simplemente quieres saber por pura curiosidad quien mierdas es este tío que hace tanto ruido.

¡Todas esas opciones son bienvenidas!

No soy un terapeuta para todos, está claro, como ningún terapeuta lo es, soy un terapeuta confrontativo, paciente y respetuoso. Sin embargo, prefiero perder un paciente  a hacerle perder el tiempo, prefiero ser jardinero (y lo he sido) a aguantar pacientes sólo para que me ayuden a pagar mi hipoteca. Si mi trabajo me define y atendiendo a que más de la mitad de mis pacientes son terapeutas, soy terapeuta de terapeutas.

Aquí no vas a encontrar un currículum de esos donde pongo los años de carrera, mis formaciones, mis maestros y toda una serie de ideas para que confíes en mí. No voy a tratar de convencerte de nada, no quiero que me entregues tu responsabilidad. No quiero que pienses que puedes dejar de escudriñar para saber si soy un charlatán más o alguien que sí tiene algo que decir.

Gerard Castelló Duran jpg

Si algo puede definir a una persona no son sus diplomas colgados en la pared, sino su vida. La vida que hemos llevado es la que nos define. Es la práctica de nuestra vida la que nos da experiencia y la experiencia es lo que nos hace sabios, no los libros. Sin embargo… experiencia quiere decir vivir, cagarla, sufrir y cambiar. Todos deseamos que eso no suceda, tratamos de dar en el blanco de buenas a primeras sin tener que probar ¡a la primera!. Son nuestras derrotas las que nos pulen, nuestros fracasos los que nos definen. Vivir no es acertar, vivir es caminar.

Como terapeuta cosecho fracasos y cosecho éxitos. Sí, esto es así, quizás podría adornarlo indulgentemente y decirme que el paciente viene a lo que viene y que ese encuentro en el camino fluye y… ¡tonterías!.

Es como un arquero, ve la diana a lo lejos y está con su arco y su flecha dispuesto. Quiere dar en el blanco y quiere estar preparado, lee tratados de tiro con arco, se come un montón de vídeos de YouTube, habla con arqueros experimentados, mira que arco es el mejor, la mejor manera, se lo compra por Amazon, las flechas las busca de punta de cerámica que son las mejores. Luego estudia el tiempo, la meteorología y se centra en la importancia de los cambios de temperatura para que la flecha vaya recta, incluso tiene en cuenta la rotación de la tierra. Está preparado. Apunta, trata de tener en cuenta el peso de su cuerpo, la tensión del antebrazo, la respiración pausada, tratando de exhalar lentamente, no puede, normal, es su primera vez, desiste, no está preparado, hay algo que no consigue preparar bien, es la respiración, se va con la idea de preparar unas técnicas de respiración e intentarlo otro día quizás contratar a un profe... La diana sigue ahí, sola.

¡Lanza la flecha coño!

La raíz etimológica de pecar viene de “tropezar” y está claro que si no caminas y te mantienes sentado en la misma silla toda la vida no vas a tropezar nunca. Pecar es no dar en el blanco y no dar en el blanco es una muestra de “tratar de dar en el blanco”. Debemos pecar para poder dar en el blanco. Experimentar y sostener, gestionar y reformular. Así ha sido la vida siempre.

No me da miedo fracasar, lo que me da miedo es morir y no haber fracasado en nada.

Vivir es absolutamente urgente.

Hubo un tiempo que no vivía, me vi solo, alejado de mis 15 hermanos, viviendo en un banco desde hacía tres días en la rambla de Barcelona, apenas 19 años, sin graduado escolar, con hambre, siendo la primera vez que pisaba una ciudad. Toda mi vida encerrado en medio de la montaña con mis padres locos, mierda de vida pensaba. Me escapé de mi casa para no enloquecer como ellos y me desgarré al tener que abandonar a mis hermanos. Esa herida sigue doliendo cuando tengo frío en el corazón. Me dije que debía romper el hielo. Y lo rompí.

Más de una vez quise acabar con esta vida. A la edad de 12 años no sabía para qué vivir más, la sola idea de que me podían quedar unos 50 años de vida era abrumadora. O cambiaba mi vida o no valía la pena vivirla. Han pasado muchos años de eso (si quieres realmente saber mi “formación”, he escrito un poco sobre mi vida.) soy el mismo niño, pero no el mismo hombre. Me convertí en hombre a fuerza de necesidad, era vida o muerte. Y elegí la vida. Yo siempre pensaba que con mis antecedentes debía terminar en la cárcel, pero me encontré con buena gente, buenos terapeutas y no los aparté de mi vida. Quince años de estudios de psicología, formación Gestalt, formación Transpersonal, SAT, Eneagrama, Cuarto Camino, Cuentoterapia, Tantra en la India, Rebirthing, y un largo etcétera de formaciones aledañas, yoga iyengar, hipnosis, perros de terapia, experimentos con plantas sagradas, meditación, danzas sagradas...  todas esas cosas no importan nada. A veces nos llenamos la boca con conceptos vacíos que confunden nuestra visión.

Lo que importa es la esencia de uno mismo, no importa el vestido que lleve, cuánto haya costado su confección o que tan elegante me hace, a veces el simple hecho de ir vestido es un impedimento para atender al Yo Real. A veces hay que desnudarse, quedarse en pelotas y saber que “somos eso”. No importa el coche que lleve, la casa que tenga o los títulos honoríficos, lo que importa es que desnudo me reconozca, me respete y me sienta digno de vivir una vida hasta mi muerte. El trabajo terapéutico empieza en esa desnudez, trabaja con tu piel, no con tu ropa.

Desnudos venimos, desnudos nos vamos a ir.

¿Crees que puedo ser tu terapeuta o llevarte en una formación? yo no lo sé, no soy tú, deberás arriesgarte y probar.

Recuerdo que un día, al salir de una reunión de Cuarto Camino, una colega me oyó despreciar a alguien por verle incapaz de sostener el dolor y se me acercó y me dijo “Todos sufrimos por igual, no importa la forma, el sufrimiento nos hace hermanos”.

Y me hice terapeuta.

Si quiere profundizar un poco más en cómo es mi trabajo en terapia, he escrito esto:
¿Hacer terapia? y El proceso terapéutico como forma de curación interna.

También puedes descargarte gratuitamente mi libro-guía Cómo el Sexo con Alma me Salvó la Vida.

O ver las formaciones y talleres que dirijo.

En estos momentos y salvo casos excepcionales, sólo estoy haciendo terapia online.

Mi tarifa: 45€ - 1:30 min.

Bienvenid@ herman@

Gerard Castelló Duran

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©2020 Gerard Castelló Duran

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